Pro-Life - Original Articles Pro-Vida - español

El aborto explota a las mujeres


Por Gloria V. Heffernan, M.D.


Reproducida del Chicago Tribune



Luego de siglos de haber sido tratadas como objetos, las mujeres se enfrentan al mecánico insulto final en la forma de un derecho constitucional. La extraña compulsión a favor del aborto es en realidad la última explotación de las mujeres por parte de hombres inmaduros: tecnócratas, generalmente embotados con un sentido miope de conciencia social e incapaces de interpretar o controlar su propia sexualidad.

Los "playboys" del mundo occidental y los autoritarios "adolescentes" del mundo socialista sacrifican a sus mujeres para preservar sus sueños de libertad libidinosa. Son las mujeres quienes deben someterse a cirugía una y otra vez para asegurar este sueño. Hombres llorones se rehusan a tomar responsabilidad de su conducta sexual.

No es de sorprender que el dinero de la Fundación Playboy ahora compita con el dinero de la Fundación Rockefeller en promover el concepto de aborto permisivo. La solución del hombre rico se ha vuelto una solución pueril y el último vestigio de responsabilidad y compromiso ha desaparecido. Las mujeres han sido deliberadamente engañadas por una profesión médica dominada por hombres respecto a que el aborto es meramente anticoncepción un poco pospuesta. Las serias consecuencias físicas y psicológicas de este engaño, que sirve para sus propios propósitos, han sido distorsionadas a pesar de la inmensa cantidad de la literatura médica de los Estados Unidos y países extranjeros.

Es una vergüenza nacional que el Colegio de Obstetricia y Ginecología Americana no se encuentre al frente de la lucha contra el aborto. La profundidad de este engaño ha sido expuesta en dos artículos. El Dr. Richard L. Burt en su editorial para "Obstetrics & Gynecology" de Abril, 1971, aplica al aborto permisivo el término de "el quinto jinete del Apocalipsis" cabalgando hambre, muerte, pestilencia y plaga. Él cataloga los serios efectos secundarios reportados en países escandinavos y países de Europa del Este con una larga experiencia en abortos legales. Estos incluyen hemorragia, infección, futuros embarazos que terminan prematuramente, esterilidad, perforación y secuelas sicólogas de culpa y depresión.

Esta alarma tiene un eco en otro artículo del British Journal Lancet de Diciembre 4 de 1971, en el cual el Dr. J. A. Stallworthy explica la conspiración de silencio acerca de los efectos secundarios del aborto.

Una mínima adherencia al concepto de consentimiento informado es ignorado por muchos de los servicios y profesores pro-aborto de obstetricia y ginecología. Este escalofriante fracaso de la profesión médica es más evidente en el uso continuo del método de aborto por envenenamiento salino. Médicos norteamericanos enfrentan la condena de este procedimiento por parte de la profesión médica Japonesa.

Un reporte de Christopher Tietze en Perspectivas Familiares de Planificación de Octubre de 1971,indica que existe un 22,4 por ciento de complicaciones serias por usar este procedimiento, una mortalidad y morbilidad innecesaria que incrimina a la Asociación Médica Americana y al Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología en mala práctica corporativa por no prohibir este procedimiento.

La mayor tragedia, sin embargo, está en el hecho de que los doctores han renunciado a su ética para volverse técnicos sociales racionalizando su posición con clichés temibles y negando su propia ciencia para ajustarla a vagos imperativos sociológicos. La responsabilidad tradicional en la obstetricia para dos pacientes ha sido negada por los abortistas cuando el valor de su práctica médica ha sido el brindar artes de salud al niño en el útero, tal como con cualquier otro paciente.

Encontramos que los tecnicistas médicos reclaman los cuerpos y órganos de los niños abortados para experimentación humana, algunos de ellos aún vivos. ¡Qué ecos horribles son estos de un pasado reciente! ¿Qué podemos esperar de una sociedad que puede racionalizar los valores humanos más fundamentales - el valor a la vida? ¿En que va a convertirse una profesión médica que sustituye clichés que sirven para sus propios propósitos en vez de la ética? ¿En que se convertirán las mujeres que han pedido a las cortes institucionalizar la muerte como una herramienta legítima para resolver los problemas personales? Una sociedad semejante está condenada a una espiral sin fin de violencia si la mujer no la cambia.

Las mujeres deben negarle a la violencia un lugar legítimo en nuestra sociedad al rechazar la primera violencia: el aborto. Las mujeres de esta sociedad deben decirle a hombres pueriles que el juego se acabó. No pueden explotar más nuestros cuerpos ni en sus revistas ni en sus hospitales.

Gracias a la Srta. Karina Vargas por esta traducción.




Pro-Life - Original Articles Pro-Vida - español


Background graciously provided by: