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Las feministas como antiabortistas


Por Sidney Callahan




Analicemos nuestro feminismo. En este momento. La causa feminista está siendo traicionada por los hombres y mujeres que apoyan la aceptación pública del principio practicar abortos por pedido. Los argumentos usados al pedir que existan abortos de rutina niegan los valores fundamentales que guían a todo el movimiento feminista.

En el problema del aborto, las feministas radicales se han identificado completamente con el agresor masculino, despotrican una ideología machista con un toque de Adam Smith. Los peores juegos de poder masculinos tradicionales están siendo abrazados y utilizados por aquellas quienes más los han sufrido. Cada lema en el arsenal pro-aborto está orientado a lo masculino y prostituye los valores feministas. Por ejemplo:

(1) "El feto no es humano y no tiene derecho a la vida". Pero el movimiento feminista insiste en que los hombres dejen ese viejo hábito de quitar el status humano a las mujeres, negros, judíos indios, asiáticos y cualquier otra instancia de vida humana diferente y desprotegida. Las mujeres promueven el derecho a la vida y valoran la vida en potencia.

El negar el hecho de que la vida humana está siempre en un proceso de crecimiento a través del tiempo es un error de falta de imaginación y empatía. "Ojos que no ven, corazón que no siente" puede funcionar en la conciencia de un bombardero, pero no en el caso del movimiento feminista quien se dedica a acabar con la supresión unilateral de la vida. La vida embrionaria, es también vida, vida con un futuro ya estructurado.

(2) "Cualquier embarazo problemático debe ser terminado temprano por un profesional médico empleando las mejores tecnologías." Y sin embargo, el movimiento feminista ha protestado persistentemente contra las tecnologías profesionales impersonales que ignoran completamente no solo las emociones, sino también las raíces reales de problemas humanos complejos. Los hombres siempre han buscado, destruido, cortado, quemado y atacado agresivamente cualquier cosa que esté en su camino sin importar el contexto, consecuencias e interrelaciones naturales. Las mujeres se han comprometido con alternativas no violentas que buscan soluciones perdurables. Los valores feministas están en armonía con la conservación y la consecución de salud social y ecológica. Que ironía que en una sociedad confrontada con fundas plásticas llenas con restos fetales o también llamados "desperdicios" fetales se puedan preocupar más del problema de reciclar el plástico.

(3) "Una mujer tiene el derecho de controlar su propio cuerpo". Que valientemente el movimiento feministas ha luchado contra la obsesión masculina por el control. Como se vive en todas las prisiones, para controlar completamente, se mata. Esto recuerda al héroe de Dostoievski quien extinguió una vida insignificante para reafirmar su libertad de controlar su destino. Cualquier concepción de cuerpos como entes separados y subordinados al individuo huele a una alienación reminiscente de la ansiedad agnóstica masculina. Los hombres siempre han tratado de separase del cuerpo, mirando al cuerpo femenino en particular, como una forma de propiedad. Los hombres están contentos separando los "sistemas reproductivos femeninos" del individuo. Los hombres de clase media apoyan el aborto electivo más que cualquier otro grupo, no solo porque está de acuerdo a su conveniencia masculina, sus estrategias masculinas, sino también porque corresponde a su idea masculina del cuerpo humano. La sexualidad femenina completa es una amenaza, es mejor que las mujeres vean a su propio cuerpo como objetos, los cuales pueden manipular a voluntad y mantener bajo control. Privada, discreta, eficientemente, sin reclamos fastidiosos.

(4) "Los hombres no tienen derecho a hablar o legislar en el problema del aborto, ya que el aborto es solamente un asunto entre la mujer y su médico". Este argumento es usado para manipular al sistema de poder masculino, pero está en contradicción con otras demandas feministas. Las mujeres insisten en sus derechos para expresarse en el asunto de la guerra, no solo porque sus esposos e hijos mueren, sino también porque es una preocupación humana.

Las feministas demandan justamente una cooperación hombre-mujer, responsabilidad mutual y decisiones conjuntas en todas las áreas de la vida social. En particular, las mujeres no soportarán más la responsabilidad no compartida de la crianza de los hijos. Ellas insisten (con mucho derecho) que los hombres y la sociedad en general acepten sus responsabilidades para la próxima generación, proveyendo de guarderías infantiles, programas de salud, y otras medidas que apoyen y ayuden a las mujeres. Solamente en el asunto del aborto se rechaza el involucramiento de la sociedad. Los hombres son descalificados con ira, a pesar de que la mitad de los fetos abortados son hombres y todos los fetos tienen padre. Cada feto no solo tiene un vínculo directo con un hombre, sino que genéticamente y físicamente se vincula a la especie humana como un todo. ¿Quién posee la especie humana? ¿O el código genético? ¿Quién posee la vida? No permitimos que las personas contaminen su propia agua, o su aire o disparen a las águilas en el nombre de la propiedad privada; así que ¿cómo puede no ser el abortar una vida humana un asunto público social y legalmente?

Propongo que un enfoque verdaderamente feminista al aborto sería:

(1) Desplegar una defensa de la vida sin importar cuan inmadura, indefensa o diferente es de los hombres adultos blancos de clase media quienes se han apropiado del derecho de ser totalmente humano.

(2) Afirmar que la humanidad femenina incluye funciones femeninas distintivas. Las mujeres no se necesitan identificar con la sexualidad masculina, la agresión masculina y los estilos de vida masculinos para ganar una igualdad social. Entrar a este club no vale la pena si el precio es la alienación del cuerpo-vida, la emoción, la empatía y la sensibilidad.

(3) Afirmar que el aborto es una decisión de una comunidad de dos sexos en la cual los derechos y el bienestar de las mujeres, fetos, niños, padres, familias, y el resto de la comunidad debe ser considerado y ser sometido a arbitraje. La sociedad como un todo tiene una responsabilidad con la vida humana y para la siguiente generación. Las mujeres y hombres deben urgir y apoyar alternativas no violentas al aborto. Enfrentando un problema tan doloroso no podemos conjurar lemas sexistas y simplistas y una ética de derechos de propiedad. La vida no es tan fácil.

Gracias a la Srta. Karina Vargas por esta traducción.




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